Food in Fashion: Una tendencia en Alza


Hace siete años nadie hubiera dicho que la comida sería una inspiración para las colecciones de algunos diseñadores, aunque entonces tampoco teníamos app como Instagram ni programas de TV como MasterChef, ambas precursoras de esta moda. El fenómeno Instagram, que comenzó en el 2010-2011 ha provocado la absoluta tendencia de fotografiar comida y elevarla a la categoría de arte. Obviamente, antes de ella ya eran valoradas como arte las elaboraciones culinarias de grandes chefs como Arzak, Berasategui, Adriá, Roca u otros grandes cocineros internacionales; pero nunca antes se había considerado arte “lo común” de un plato de pasta preparado en casa. A todo esto, los hashtags se empiezan a utilizar en las redes sociales y aparecen cantidad de términos para describir la belleza de un plato de comida, #Foodies, #Foodporn, #Instafood, etc.

#Foodporn, la etiqueta por excelencia, con 42.762.954 fotos publicadas, es una expresión para describir este fenómeno que convierte los alimentos en objetos de deseo, es decir, los eleva a la estética del placer. A su vez han ido apareciendo, a lo largo de estos años, otros factores que han convertido la comida en algo inspirador. Programas como MasterChef, versión Estados Unidos, versión Australia, versión Canadá, España, etc., que han transformado a simples amateurs de cocina en aprendices de Chef, por así decirlo. Todos estos programas televisivos en los que la comida es la gran protagonista han hecho que esta tendencia fuera adquiriendo cada vez más relevancia hasta convertirse en motivo de discusión.

Algunos de los diseñadores más polémicos, tales como Jeremy Scott, han llegado a convertirla en fuente de inspiración para sus colecciones. El diseñador de Moschino, para otoño/invierno 2014-2015, creó una colección inspirada en la comida Fast Food, concretamente en la gran industria de McDonald’s.  En dicha colección no solo encontramos prendas de ropa, sino todo tipo de accesorios, desde la funda de móvil, la mochila o el bolso que lucen los colores icónicos de McDonald’s junto con el logo distorsionado en forma de corazón, emulando la insignia de la marca italiana. Esta no ha sido la única marca de la llamada “comida basura” que ha sido capaz de adaptar a sus prendas y complementos, también ha encontrado inspiración en el diseño de las bolsas de snacks y chocolatinas para el diseño de inspiradores vestidos largos envueltos de volantes y capas.

Para la misma temporada de invierno, Karl Lagerfeld no fue menos y lanzó para Chanel una colección inspirada en la moda sportchic basada en las mujeres que van al supermercado a comprar.  El escenario en el que se movieron las modelos no fue otro que un supermercado gigante con productos personalizados de la marca en las estanterías. Desde botellas de agua y refrescos Chanel, jamón Chanel, confituras y todo tipo de productos que se podrían encontrar en un supermercado hasta la propia cesta de la compra, elaborada a base de cadenas siguiendo el estilo de los bolsos Chanel.

Otros diseñadores se han animado a sumarse a esta tendencia tan vistosa, como Kate Spade con sus bolsos inspirados en el packaging de comida oriental, o bien Davidelfín que ha seguido el camino del fastfood, presentando un edredón hamburguesa ideal para abrigarse del frío entre carbohidratos.

Finalmente, el gigante de la gran industria de la moda a bajo coste, Zara, también ha optado por esta tendencia. Podemos encontrar varios modelos de camisetas, fundas de móvil o de Ipad inspiradas en bolsas de patatas, golosinas, cajas de cereales, etc. Desde luego esto solo es el principio, Food in Fashion va a ser una tendencia que va a dar mucho de que hablar. Esperaremos ansiosos para más novedades!