La mujer ultra sexy de Balmain


25 de septiembre, 

Recibir una invitación a un desfile de Balmain, uno de mis diseñadores favoritos, (o cualquier otro desfile de la Paris Fashion Week) es una de esas cosas que te pasan una vez en la vida. Recibes un sobre monísimamente decorado e increíblemente perfumado. ¿Será una boda? Antes de ver lo que contiene, se te pasan mil preguntas por la cabeza. Y una vez lo abres delicadamente…te parece que estás soñando ¡BALMAIN! ¡BALMAIN! ¡Paris Fashion Week! What??!! Vamos, que te quedas sin palabras.

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Fue así como me enteré de que iba a asistir al desfile de Balmain de Primavera Verano 2015. ¿Qué es lo primero que haces? Pones tu armario patas arriba, el de tu madre, el de tu tía y hasta el de tus amigas, si te dejan, para encontrar el modelito perfecto, el más actual y con los accesorios más trendy posibles.

Todo eso, comprar un vuelo y morderme las uñas de los nervios, fue lo que hice antes de llegar a París un jueves 25 de septiembre. Aterricé en el Charles Degaulle a media mañana, y ya desde ese momento mis sentidos se agudizaron buscando cualquier outfit que no pasara desapercibido o algún perfume caro que llamara la atención de mi olfato. 

Una vez en el centro de París, bajada del taxi en la Place Vendôme, fui directa al apartamento donde vivía mi amiga francesa. Y ya sabemos que los franceses no escatiman en recibimientos cordiales. Fue una brutal sorpresa cuando mi amiga abrió la puerta y pude ver la casa llena de amigos, canapés de foie y copas de champagne, un clásico de cada miércoles allí en París, claro.

 Mi idea era parecer profesional antes del acontecimiento, pero tengo que confesar que no me salió bien la jugada. Me pasé casi todo el medio día y tarde bebiendo champagne, comiendo exquisiteces y bailando al ritmo de Crystal Fighters con mis amigos galos. Al final, algo mareadas, tuvimos el tiempo justo para cambiarnos de ropa, peinarnos y maquillarnos.

Una hora antes del evento mi amiga y yo nos dirigíamos al recinto donde se iba a realizar al desfile. Las calles se salpicaban de un sinfín de flashes de paparazzi, se oían risas entre mujeres, tacones de todo tipo repicando contra los adoquines parisinos y música de lejos en el lugar del evento. No podía parar de mirar los increíbles outfits que llevaban muchas chicas, seguramente debían de ser bloggers, fotógrafas de moda, modelos, editoras de fashion magazines, trendsetters, it girls, etc.

 Al cabo de un rato ya estaba dentro, sentada en mi sitio y rodeada de gente atractiva. Me sentía como una más. En el front row se podían ver a celebrities como, Blake Lively, Jay Z, Beyoncé, Beckham, o la mismísima Anna Wintour sentada entre su hija y su mano derecha, Grace Coddington.

 Las luces bajaron y una música chocante empezó a sonar. La modelo que abrió el desfile era una mujer despampanante; llevaba un body blanco escotado en pico, con un crop-top y una falda larga, vaporosa y blanca, también a conjunto. Todas ellas iban apareciendo vestidas con colores blancos y negros, escotes en pico extremados, capas vaporosas, transparencias y maxi chalecos.

Los colores protagonistas, el azul, el rojo y el amarillo, también fueron apareciendo en los diseños de manera rotunda y acentuando así la línea ochentera. La geometría estaba presente en toda la colección en forma de prints de rayas y cuadros negros, o bien, rayas que se entremezclaban con los tres colores primarios. Cerré los ojos y por un momento me trasladé al 1965, cuando Yves Saint Laurent presentó también en París, el icónico vestido Mondrian. 

El diseñador, Oliver Rousteing, apostó por una mujer ultra sexy para el verano 2015, con patronajes exagerados que marcan la silueta femenina, vestidos “mini” ceñidos y el clásico sello de la marca: las hombreras ultra prominentes.

Las prendas más icónicas de la colección, posiblemente, fueron los blazers con escotes vertiginosos y hombreras exageradas, los crop tops junto con los pantalones a cintura, los vestidos vaporosos con escote en uve y todas las prendas a rayas con el juego de colores primario.

Sin duda, mi amiga y yo estábamos fascinadas. La música, las modelos, los increíbles diseños…¡Era casi como un sueño! Fue un sueño.

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