Miss Monroe resucitada en el Liceu.


4 de noviembre,

Por si aún no lo sabíais, este año vuelve una vez más The Shopping Night Barcelona, el evento que reúne el lifestyle, comercio, cultura y gastronomía de Barcelona. En su quinta edición, quiere rendir homenaje a los fabulosos años dorados de Hollywood, una época que sigue emocionando a generaciones. 

Un mes antes del acontecimiento, se celebró uno de los chapter events: The Monroes, la temptació arriba al Liceu, que efectivamente estaba dedicado a la gran diva de Hollywood, Marilyn Monroe. El Círculo del Liceo, uno de los lugares más emblemáticos y señoriales de Barcelona fue el escenario perfecto, en el que se lucirían una selección de vestidos de la diva, propiedad de la coleccionista Maite Minguez, además de la interpretación de temas musicales de las películas protagonizadas por Marilyn.

 Así pues, la noche prometía. Tan solo llegar, fui recibida con una copa de cava y un grupo de músicos al son del jazz, que me transportó directamente a la época dorada de Hollywood. Mis tacones, animados por la música, fueron subiendo los escalones de mármol uno a uno, mientras contemplaba uno de los primeros vestidos expuestos. Durante el recorrido por las diferentes salas se exhibían 8 trajes de Marilyn Monroe que llevó en las películas, “Como casarse con un millonario”, “El príncipe y la corista”, “Un billete a Tomahawk” , “Los Caballeros las prefieren rubias”, y, por supuesto, el famoso vestido blanco que lució en “La tentación vive arriba”. ¡Qué ganas tenía de probármelo!, sino fuera porque estaba rodeado por seguridad…

                          La coleccionista Maite Minguez                                          El vestido de la película "La tentación vive arriba"

                          La coleccionista Maite Minguez                                          El vestido de la película "La tentación vive arriba"

 Una vez llegué a la sala de los espejos del Liceo, me encontraba entre figurantes vestidas de Marilyns y de caballeros paseando y bailando junto al resto de invitados. Entre los asistentes estaba la modelo y actriz, Teresa Gimpera, que apadrinaba el evento; la modelo, Viktorija Bauzyte y actriz para el spot de TSNB 2014, Sabina Schladitz, Brand Ambassador de Amperson Consulting, Ignacio Garcia-Nieto, presidente del Círculo del Liceo, Josep Urbea, de peluquerías Urbea, el chef Carlos Abellán acompañado de Cristina Campoy, Eric Puigbach, entre otras socialités.

          La actriz y madrina del evento, Teresa Gimpera                                            La modelo Viktorija Bauzyte

          La actriz y madrina del evento, Teresa Gimpera                                            La modelo Viktorija Bauzyte

 A medida que avanzaba la velada, pude presenciar las actuaciones de Charo Tris y Maria Torras, grandes sopranos, que, caracterizadas como Marilyn Monroe y Jane Rusell,  interpretaban los temas de la película “Los Caballeros las prefieren rubias”.  

 El cóctel estaba a cargo de  The Market , que presentó una degustación peruana y, el cava, de la mano de Anna de Codorniu.

 Fue una gran velada que no solo hizo que todos los invitados quedaran encantados, sino que acabaran saliendo del Círculo del Liceo cantando “A kiss on the hand, may be quite continental, but diamonds are a girl’s bestfriend…. A kiss may be grand, but it won’t pay the rental….” Algo que era de esperar después del magnífico espectáculo y los gloriosos vestidos. Miss Monroe había resucitado.

 Fotografía: Alain Leicea 

The Shopping Night Barcelona

 

La mujer ultra sexy de Balmain


25 de septiembre, 

Recibir una invitación a un desfile de Balmain, uno de mis diseñadores favoritos, (o cualquier otro desfile de la Paris Fashion Week) es una de esas cosas que te pasan una vez en la vida. Recibes un sobre monísimamente decorado e increíblemente perfumado. ¿Será una boda? Antes de ver lo que contiene, se te pasan mil preguntas por la cabeza. Y una vez lo abres delicadamente…te parece que estás soñando ¡BALMAIN! ¡BALMAIN! ¡Paris Fashion Week! What??!! Vamos, que te quedas sin palabras.

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Fue así como me enteré de que iba a asistir al desfile de Balmain de Primavera Verano 2015. ¿Qué es lo primero que haces? Pones tu armario patas arriba, el de tu madre, el de tu tía y hasta el de tus amigas, si te dejan, para encontrar el modelito perfecto, el más actual y con los accesorios más trendy posibles.

Todo eso, comprar un vuelo y morderme las uñas de los nervios, fue lo que hice antes de llegar a París un jueves 25 de septiembre. Aterricé en el Charles Degaulle a media mañana, y ya desde ese momento mis sentidos se agudizaron buscando cualquier outfit que no pasara desapercibido o algún perfume caro que llamara la atención de mi olfato. 

Una vez en el centro de París, bajada del taxi en la Place Vendôme, fui directa al apartamento donde vivía mi amiga francesa. Y ya sabemos que los franceses no escatiman en recibimientos cordiales. Fue una brutal sorpresa cuando mi amiga abrió la puerta y pude ver la casa llena de amigos, canapés de foie y copas de champagne, un clásico de cada miércoles allí en París, claro.

 Mi idea era parecer profesional antes del acontecimiento, pero tengo que confesar que no me salió bien la jugada. Me pasé casi todo el medio día y tarde bebiendo champagne, comiendo exquisiteces y bailando al ritmo de Crystal Fighters con mis amigos galos. Al final, algo mareadas, tuvimos el tiempo justo para cambiarnos de ropa, peinarnos y maquillarnos.

Una hora antes del evento mi amiga y yo nos dirigíamos al recinto donde se iba a realizar al desfile. Las calles se salpicaban de un sinfín de flashes de paparazzi, se oían risas entre mujeres, tacones de todo tipo repicando contra los adoquines parisinos y música de lejos en el lugar del evento. No podía parar de mirar los increíbles outfits que llevaban muchas chicas, seguramente debían de ser bloggers, fotógrafas de moda, modelos, editoras de fashion magazines, trendsetters, it girls, etc.

 Al cabo de un rato ya estaba dentro, sentada en mi sitio y rodeada de gente atractiva. Me sentía como una más. En el front row se podían ver a celebrities como, Blake Lively, Jay Z, Beyoncé, Beckham, o la mismísima Anna Wintour sentada entre su hija y su mano derecha, Grace Coddington.

 Las luces bajaron y una música chocante empezó a sonar. La modelo que abrió el desfile era una mujer despampanante; llevaba un body blanco escotado en pico, con un crop-top y una falda larga, vaporosa y blanca, también a conjunto. Todas ellas iban apareciendo vestidas con colores blancos y negros, escotes en pico extremados, capas vaporosas, transparencias y maxi chalecos.

Los colores protagonistas, el azul, el rojo y el amarillo, también fueron apareciendo en los diseños de manera rotunda y acentuando así la línea ochentera. La geometría estaba presente en toda la colección en forma de prints de rayas y cuadros negros, o bien, rayas que se entremezclaban con los tres colores primarios. Cerré los ojos y por un momento me trasladé al 1965, cuando Yves Saint Laurent presentó también en París, el icónico vestido Mondrian. 

El diseñador, Oliver Rousteing, apostó por una mujer ultra sexy para el verano 2015, con patronajes exagerados que marcan la silueta femenina, vestidos “mini” ceñidos y el clásico sello de la marca: las hombreras ultra prominentes.

Las prendas más icónicas de la colección, posiblemente, fueron los blazers con escotes vertiginosos y hombreras exageradas, los crop tops junto con los pantalones a cintura, los vestidos vaporosos con escote en uve y todas las prendas a rayas con el juego de colores primario.

Sin duda, mi amiga y yo estábamos fascinadas. La música, las modelos, los increíbles diseños…¡Era casi como un sueño! Fue un sueño.

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